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Mis manos tan vacías – Miranda Warning

Echar a andar
Tropezar con cada piedra del camino
Querer hablar
Y sentir que las palabras se han perdido
No se dejan atrapar

Se fue mi paz
Hoy me dejo arrastrar por la marea
Sin preguntar
Sin querer averiguar dónde me lleva
Porque todo es igual

Buscando una salida
Buscando algún final
Mis manos tan vacías
Tan cansadas de buscar

Habrá un lugar
Donde cada cosa tenga su sentido
Algo real
Que me dé la fuerza que yo necesito
Que me ayude a despertar

La calma que no llega
El tren que no vendrá
El fin de esta espera
Brazos donde descansar
Aire para respirar

Algún día
Sin buscarme
Sé que tu me encontrarás
Sé que al fin me encontrarás

Buscando una salida…

Miranda Warning

LA PERSONA ES LO PRIMERO

“LA PERSONA ES LO PRIMERO”

1.- Si la persona no es lo primero, alguien ocupará su lugar: los beneficios, la economía, si no tal vez, será el capital. Si la persona no es lo primero el mundo marcha al revés. Si la persona no es lo primero, algo tendremos que hacer.

2.- Si hacemos propio el sufrimiento del hermano de aquí y de allá nos convertimos en mensajeros de abrazos tiernos, fraternidad. Si la persona no es lo primero el mundo marcha al revés. Quien llora y sufre irá primero, ¡dale la vuelta otra vez!

3.- Si la persona no es lo primero, quien tenga más, pisoteará nuestras razones, nuestros derechos no podremos siquiera opinar. Si la persona no es lo primero el mundo marcha al revés. Si va delante el usurero, algo habrá que remover.

4.- Si construimos un mundo nuevo, poniendo al centro la humanidad un sueño bueno irá naciendo creando todos comunidad. Si la persona no es lo primero el mundo marcha al revés. Si la persona no es lo primero, algo tendremos que hacer.

Los héroes no existen: lo que hay son personas que deciden correr riesgos y pagar el precio necesario.

Después de haber estado varios días con hermanos y laicos maristas en misión en Asia, una confirmación: en todos hay posibilidades inmensas por descubrir, que sólo necesitan ser activadas.
El milagro ocurre cuando uno tiene la audacia de ponerse en camino, aún con miedos: los límites se van desplazando a medida que se avanza.
Los héroes no existen: lo que hay son personas que deciden correr riesgos y pagar el precio necesario.

Emili Turú (Superior gneneral de los HH. Maristas)

Una historia Sufi

“Un panadero quería conocer al gran emperador, y éste, que se enteró de sus deseos, no dudó en hacer realidad su sueño, pero lo hizo disfrazado de mendigo. Comenzó a comer pan, pero el panadero lo echó a puntapiés, entonces alguien le advirtió que era el gran emperador.
Arrepentido, el panadero le llevó a comer, junto con su séquito al mejor restaurante de la ciudad que conocía y podía pagar. Durante la comida tomó la palabra el gran emperador diciendo: “fijaos. Este hombre es capaz de gastar 10 monedas de oro en un banquete porque soy importante, pero es incapaz de darle un pedazo de pan a un mendigo hambriento”

Micro-relato de una paz sencilla

Caminaba acariciando con su mirada todo cuanto miraba. Sus pasos eran suavemente firmes, como si sus pies fueran conscientes de la sacralidad de la tierra. Su ritmo ni apresurado ni indolente. Caminaba con todos, entre todos, una más.

El suave sol de un tardío verano insuflaba vigor a sus huesos, calor a su piel e internamente lo agradecía.

Un alegría delicada, carente de alharacas, latía en su alma. A pesar de todo o, mejor dicho, gracias a todo, estaba en paz. “Está bien que todo sea como es”, tal era la frase que resonaba sin palabras en su corazón.

El cansancio físico y la fatiga mental, las diferentes fuentes de preocupación; familia, trabajo, amigos, eran a la vez fuente de gratificaciones y alegrías, “lugares” de encuentro con la Vida.

“Todo está bien, es bueno que todo sea como es”. Abrió la puerta de su casa. Era hora de hacer la comida.

Fuente: Regreso a Casa.

La ratonera (P. Coelho)

Con gran preocupación vio el ratón que el dueño de la hacienda había comprado una ratonera: ¡había decidido matarlo! Comenzó a alertar a todos los otros animales: – ¡Cuidado con la ratonera! ¡Cuidado con la ratonera!
La gallina, al oír los gritos, le dijo que se callara: –Mi querido ratón, sé que para ti eso es un problema, pero a mí no me puede afectar en absoluto. Así que no armes tanto escándalo.
El ratón fue a hablar con el cerdo, que, al ver su sueño interrumpido, se sintió molesto. – ¡Hay una ratonera en la casa!
–Entiendo tu preocupación, y me solidarizo contigo –respondió el cerdo–. Por lo tanto, te prometo que te tendré presente en mis oraciones esta noche; más no puedo hacer por ti.
Más solitario que nunca, el ratón fue a pedir ayuda a la vaca. –Mi querido ratón, ¿qué tengo yo que ver con eso? ¿Has visto alguna vez que una vaca haya muerto en una ratonera?
Al ver que no conseguía la solidaridad de nadie, el ratón volvió a su casa de la hacienda, se escondió en su agujero y se pasó la noche entera en vela, con miedo de que le sucediese una tragedia. Durante la madrugada se oyó un barullo: ¡la ratonera acababa de atrapar algo!
La mujer del hacendado bajó a ver si había muerto el ratón. Como estaba oscuro, no vio que lo que había caído en la trampa era una serpiente venenosa. Cuando se acercó, la serpiente la mordió. El hacendado, al oír los gritos de la mujer, se levantó y la llevó inmediatamente al hospital. Allí recibió tratamiento y después volvió a casa. Sin embargo, seguía con fiebre. Como sabía que no hay mejor remedio para el enfermo que un buen caldo, el hacendado mató a la gallina.
La mujer empezó a recuperarse, y como los dos eran muy queridos en la región, los vecinos acudieron a visitarlos. Ante tal demostración de cariño, el hacendado, agradecido, mató al cerdo para poder ofrecer una comida a sus amigos.
Finalmente, la mujer terminó de recuperarse, pero los costes del tratamiento habían sido muy altos. El hacendado tuvo que llevar su vaca al matadero para pagar, con el dinero recaudado con la venta de la carne, todos los gastos.
El ratón, testigo de todo, no dejaba de pensar: «Y bien que se lo advertí. ¿No habría sido mejor si la gallina, el cerdo y la vaca hubiesen comprendido que el problema de uno de nosotros nos pone a todos en peligro?»

Visto en: http://reflejosdeluz11.blogspot.com/2012/10/la-ratonera-p-coelho.html

1.Escoge la montaña que deseas subir 

2.Averigua cómo llegar frente a ella
 
3.Aprende de quien ya caminó por allí
 
4.Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar
 
5.El paisaje cambia, así que aprovéchalo
 
6.Respeta tu cuerpo
 
7.Respeta tu alma
 
8.Prepárate para caminar un kilómetro más
 
9.Alégrate cuando llegues a la cumbre
 
10.Haz una promesa
 
11.Cuenta tu historia