Archivo de la categoría: Pensamientos

Soy

Una mariposa grande…no?
Vale!…

No me adhiero, no me opongo, yo supongo
que no existen absolutos
si en tu mano soy grandioso y diminuto

No te quiero, si no quieres, no hay deberes
hay amor y hay ilusiones
no estas vivo si sólo hay obligaciones
no hago caso a los que atacan
porque nunca están en calma
y no hago más que disfrutar de lo que doy
y me gusta tanto, tanto lo que soy

Y es que soy parte de ti
parte del mar, parte del manantial
parte del bien, parte del mal
parte de todo lo que hay…(Que hay)

No me espero, no me aguanto, me adelanto
donde nadie se ha metido
ni el temor ni el desamor me han detenido
si tropiezas no me río
si confío, aunque a veces me arrepienta
sonreír es una luz que me alimenta
me estremezco si me abrazas
cada amigo es una casa
con ventanas para ver en donde estoy
y me gusta tanto, tanto lo que soy

Y es que soy parte de ti
parte del mar, parte del manantial
parte del bien, parte del mal
parte de todo lo que hay

Y es que soy parte de ti
parte del mar, parte del manantial
parte del bien, parte del mal
parte de todo lo que hay
parte de ti, parte del mar
parte del manantial
parte del bien, parte del mal
parte de todo lo que hay

No me adhiero, no me opongo, yo supongo
que no existen absolutos.. (Absolutos)

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Oda a la Iglesia

¡Cuánto te tengo que criticar, Iglesia mía,

y sin embargo, cuánto te amo!

Me has hecho sufrir más que nadie,

y, sin embargo, a ti te debo más que a ningún otro.

Carlo Caretto

Me gustaría verte destruida,

y, sin embargo, necesito tu presencia.

Me has escandalizado mucho,

y, sin embargo, solamente tú me has hecho comprender la santidad.

Nunca he visto nada en este mundo más condescendiente y más falso que tú,

y, sin embargo, nunca he tocado nada más puro, más generoso y más bello.

Incalculables veces he tenido ganas de darle

con la puerta de mi alma en las narices,

y, sin embargo, cada noche,

he rogado para que pueda morir seguro en tus brazos.

No, no puedo librarme de ti, pues soy uno contigo,

aunque no soy completamente tú.

Y además, ¿adónde iría yo?

¿A construir otra Iglesia?

Pero no podría construirla sin los mismos defectos, porque son mis defectos.

Y de nuevo, si hubiera yo de construir otra Iglesia,

sería MI Iglesia, no la Iglesia de Cristo.

No, soy bastante mayor ya. Sé comportarme.

No lo dudes, te estás autosaboteando

de Silencio activo de Concha Barbero de Dompablo

Si dices o piensas estas cosas:

La teoría es una cosa y otra, la práctica.
Cuando te vas haciendo mayor, ya no hay nada que hacer.
Tú has podido porque tus circunstancias eran otras.
Ya me gustaría tener tiempo para hacerlo.
Ella sí que es lanzada, yo soy más parado.
Las cosas vienen como vienen, y no hay más vuelta de hoja.
Cada uno es como es, y punto.
La gente no cambia tan fácilmente.
Yo no tengo talento para hacerlo.
Si triunfas te quedas más solo que la una.
A ver si salgo de esta miseria con un golpe de suerte.
No soy pesimista, soy realista.
Es que si no me lo mandan, soy incapaz de emprender.
Cuando tenga criados a mis hijos, ya me pongo con lo mío.
Me entrego tanto a los demás que no me queda ni un minuto para mí.
Primero hay que ganarse el pan… y luego hacer lo que te gusta.

Y de tus sueños… ¿Cómo vas? ¿No los ves? Pues están detrás de todos esos miedos.

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.



Una religión laica fundada por un laico

Extracto de una entrevista a Juan José Tamayo Acosta, teólogo.

Entremos en materia: usted suele resaltar que Jesús no fue sacerdote.

Sí. Es impresionante cómo se puede haber montado una Iglesia sobre figuras sacerdotales y sagradas, sin ninguna base para entender que el cristianismo tiene un origen sacerdotal. Es una religión laica fundada por un laico, Jesús de Nazaret, que pone en marcha un movimiento de laicos. Esta es una de las primeras anomalías que se producen dentro del cristianismo: una religión que surge de un movimiento laico que se convierte en una organización dominada, controlada y basada en los clérigos y su poder.

Jesús se enfrentó a los de su tiempo.

Por eso no tendrían que sorprenderse tanto ahora algunos sectores eclesiásticos que se rasgan las vestiduras por el anticlericarismo de la sociedad: Jesús de Nazaret fue el primer anticlerical. Si a alguien critica y fustiga Jesús en su vida, su predicación y su mensaje, es a los funcionarios de Dios que se movían en torno al templo. Se habla de la crítica de la religión de Marx, Freud, los filósofos antiguos, pero no de que Jesús es un crítico furibundo de la religión. Critica los fundamentos, los lugares sagrados, las acciones sagradas cuya expresión máxima es el sacrificio y él dice «misericordia quiero, que no sacrificios». Para él no hay tiempos sagrados ni profanos cuando se trata de atender a un necesitado, y por eso cuando le critican porque no cumple el sábado dice: «el sábado está al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio del sábado». En el Nuevo Testamento de los sacerdotes dice que abusan, se aprovechan del patrimonio del pueblo, se dedican al culto y olvidan la práctica de la justicia.

¿Y no estará la salvación del cristianismo en el laico comprometido?

Fuera de los pobres no hay salvación. La de la Iglesia no se encuentra recibiendo beneficios y privilegios por parte del poder; no está en las grandes manifestaciones públicas lideradas por personalidades religiosas. Se encuentra en el mundo de la marginación, de los pobres y excluidos. Si la Iglesia se empeña en ubicarse en la esfera del poder, ahí encontrará su destrucción. Por eso la gran revolución que es necesaria hoy en las religiones, especialmente en la Iglesia católica, es el cambio de lugar social. No puede ser al lado de los grandes líderes que marcan las líneas de la política que empobrece aún más a los pobres, ni en las alianzas con el poder. Tiene que ser con los movimientos sociales que luchan contra la pobreza y las causas que la generan.

Visto en ATRIO

Prohibido prohibir

No se puede prohibir ni se puede negar,
el derecho a vivir, la razón de soñar,
no se puede prohibir ni el creer ni el crear,
ni la tierra excluir, ni la luna ocultar.
No se puede prohibir ni una pizca de amor,
ni se puede eludir que retoñe la flor,
ni del alma el vibrar, ni del pulso el latir,
ni la vida en su andar, no se puede prohibir.

No se puede prohibir la elección de pensar,
ni se puede impedir la tormeta en el mar,
no se puede prohibir que de un vuelo interior,
un gorrión al partir busque el impulso vital,
ni la gota de miel ni el granito de sal,
ni las ganas sin par ni el deseo sin fin de reír,
de llorar, no se pueden prohibir.

No se puede prohibir el color tornasol
de la tarde al morir en la puesta del sol,
no se puede prohibir el afán de cantar
ni el deber de decir lo que no hay que callar,
sólo el hombre incapaz de entender, de sentir,
ha logrado al final su grandeza prohibir,
y se niega el sabor
y la simple verdad de vivir el amor en total libertad.
Si tuviese el poder de poder decidir dictaría una ley:
Es prohibido prohibir.

Eladia Blázquez

Leído en Vivir contemplativamente

Entender (un poco) el misterio de la Trinidad

Los teólogos han escrito estudios profundos sobre la vida insondable de las personas divinas en el seno de la Trinidad. Jesús, por el contrario, no se ocupa de ofrecer este tipo de doctrina sobre Dios. Para él, Dios es una experiencia: se siente Hijo querido de un Padre bueno que se está introduciendo en el mundo para humanizar la vida con su Espíritu.
Para Jesús, Dios no es un Padre sin más. Él descubre en ese Padre unos rasgos que no siempre recuerdan los teólogos. En su corazón ocupan un lugar privilegiado los más pequeños e indefensos, los olvidados por la sociedad y las religiones: los que nada bueno pueden esperar ya de la vida.Este Padre no es propiedad de los buenos. «Hace salir su sol sobre buenos y malos». A todos bendice, a todos ama. Para todos busca una vida más digna y dichosa. Por eso se ocupa de manera especial por quienes viven «perdidos». A nadie olvida, a nadie abandona. Nadie camina por la vida sin su protección.

Tampoco Jesús es el Hijo de Dios sin más. Es Hijo querido de ese Padre, pero, al mismo tiempo, nuestro amigo y hermano. Es el gran regalo de Dios a la humanidad. Siguiendo sus pasos, nos atrevemos a vivir con confianza plena en Dios. Imitando su vida, aprendemos a ser compasivos como el Padre del cielo. Unidos a él, trabajamos por construir ese mundo más justo y humano que quiere Dios.

Por último, desde Jesús experimentamos que el Espíritu Santo no es algo irreal e ilusorio. Es sencillamente el amor de Dios que está en nosotros y entre nosotros alentando siempre nuestra vida, atrayéndonos siempre hacia el bien. Ese Espíritu nos está invitando a vivir como Jesús que, «ungido» por su fuerza, pasó toda su vida haciendo el bien y luchando contra el mal.

Es bueno culminar nuestras plegarias diciendo «Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo» para adorar con fe el misterio de Dios. Y es bueno santiguarnos en el nombre de la Trinidad para comprometernos a vivir en el nombre del Padre, siguiendo fielmente a Jesús, su Hijo, y dejándonos guiar por su Espíritu.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).