Una historia Sufi

“Un panadero quería conocer al gran emperador, y éste, que se enteró de sus deseos, no dudó en hacer realidad su sueño, pero lo hizo disfrazado de mendigo. Comenzó a comer pan, pero el panadero lo echó a puntapiés, entonces alguien le advirtió que era el gran emperador.
Arrepentido, el panadero le llevó a comer, junto con su séquito al mejor restaurante de la ciudad que conocía y podía pagar. Durante la comida tomó la palabra el gran emperador diciendo: “fijaos. Este hombre es capaz de gastar 10 monedas de oro en un banquete porque soy importante, pero es incapaz de darle un pedazo de pan a un mendigo hambriento”

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