Vivir en clave de regalo, porque este momento es un don de Dios

Los interrogantes más sencillos son los más profundos ¿Dónde está mi felicidad y mi paz? ¿A dónde voy? ¿Realmente que hago? ¿Qué quiero en este momento? Pues todas mis preguntas tienen un fundamento: este día, este momento es un don de Dios.

Lo que necesitamos es desplegar nuestra propia personalidad. Rezamos el Padre nuestro ¿verdad? Pues a irradiar lo que realmente somos, hijos y herederos. Hay que considerar lo bueno que uno tiene.

Y uno tiene que ser positivo consigo mismo.

No se puede dar un cambio en una existencia lastimada y derrotada. Cada día es una mejor manera de vivir, y empiezo ahora mismo a tener la mejor actitud. No hay que estar empantanado como vulgarmente se dice. Aportar lo que yo puedo. Hacer realidad eso que quizá hemos oído: trabajar como si uno fuera a vivir eternamente y vivir como si uno fuera a morirse hoy mismo. Y desde luego si cometo un error o he sido abatido por algo, no voy a quedarme pensando en ello de manera negativa. Los errores son la forma en que la vida me enseña.

Todo lo que ocurre es parte de nuestro propio crecimiento. Desde luego es un hecho que cada momento es un don de Dios. Eso de pensar en éxitos o fracasos no está bien planteado. Porque muchas veces el fracaso nos proporciona más sabiduría que el éxito. Desde luego una persona que nunca ha tenido dificultades en su trabajo, nunca ha cometido un error no es una persona que ha vivido realmente. Mark Twain cuenta la historia de un gato que un día saltó para subirse a una estufa caliente y se quemo la panza. Ese gato nunca más volvió a saltar para subirse a una estufa caliente, pero ese mismo gato nunca saltó para subirse a una estufa fría tampoco. No seamos gatos escaldados en la vida, la experiencia es muy importante, pero no la experiencia que nos cierra y limita. Somos los autores de cada uno de nuestros momentos de la vida; y nuestros fracasos, dificultades han de ser pasos hacia algo mejor. Da fuerza y sentido pensar: este día es un don de Dios.

Buda dijo: todo lo que conocemos es consecuencia de lo que hemos pensado. La mente es todo. Nos convertiremos en lo que pensamos. De hecho lo que realmente nos produce paz o angustia son nuestros propios pensamientos.

Sta. Teresa nos lo dijo de otra manera: ayuda mucho el tener altos pensamientos para que lo sean las obras”. Los pensamientos buenos dan buenos frutos y los malos pensamientos dan malos frutos. Los psicólogos indican que hay que levantar nuestro hoy sobre una base de pensamientos agradables. Recordemos, tan seguido como sea necesario, que somos hijos de Dios, y que tenemos el poder de alcanzar lo que realmente sea mejor para nuestra vida.. De hecho lo que realmente nos produce paz o angustia son nuestros propios pensamientos.

El evangelio siempre esponja el corazón. A mí me ha sido muy práctico buscar en el Evangelio todas las expresiones y frases dan confianza para vivir el momento presente; son constantes las palabras que nos dicen que Dios nos ama y nada puede arrancarnos de sus manos. Miremos las flores del campo, las aves del cielo pues no hay comparación entre nosotros y todas las demás criaturas de Dios. Este es el fundamento de nuestra valía real. “Hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. No tengáis miedo” Claro lo normal es que ahora me llame un calvo para decirme algo. Pues bien, precisamente por eso la imagen es grafiquísima. Nosotros somos la sal de la tierra y si la sal se desvirtúa ¿con qué se la salará? Nosotros somos la luz del mundo. Brille así nuestra luz para que se vean nuestras buenas obras y glorifique a nuestro Padre que está en los cielos. Por eso este día es un don de Dios.

Esa es la gran realidad de la vida: el ahora. El aquí y el ahora configura mi vida. No los sentimientos de mañana, lo fuerza de mañana, lo que haré mañana. Por eso Jesús lo decía todo en presente: levántate y anda. Si comprendéis esto y lo hacéis seréis bienaventurados. Ven y sígueme. Venid y lo veréis. Perdona de corazón a tu enemigo. Haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti. Lo que se hace siempre se hace en el presente. Robert Louis Stevenson escribió: “Cualquiera puede llevar su carga, no importa qué tan pesada sea, hasta el anochecer. Cualquiera puede hacer su trabajo, no importa que tan difícil sea, durante el día. Cualquiera puede vivir una vida dulce, paciente, amorosa y pura hasta la puesta del sol. Y esto es todo lo que la vida significa realmente”.

Leído en En Cristiano.

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