El Amor es el motor de la Vida.

 

Ya podría yo tocar el sol

y vaciar el mar

o inventar un lugar al sur

para la libertad

conocer el principio y fin

de cada estrella

y si me falta el amor ya ves

yo no soy nada.

 

El amor

es la espera sin límites

es la entrega sin límites

y es la disculpa sin límites

sin límites

no es egoísta ni se irrita no.

El amor

cree todo sin límites

aguanta todo sin límites

y es generoso sin límites

sin límites

no tiene envidia ni sabe contar

ni pide nada.

 

Ya podría yo morir por tí

y luego despertar

o pintar de color la luz

o hacer dulce la sal

ser profeta del porvenir

romper el aire

y si me falta el amor ya ves

yo no soy nada.

 

El amor

es humilde sin límites

es comprensivo sin límites

y es la justicia sin límites

sin límites

es siempre tierno y dice la verdad.

 

El amor

cree todo sin límites

aguanta todo sin límites

y es generoso sin límites

sin límites

no tiene envidia ni sabe contar

ni pide nada.

 

El amor

es la espera sin límites

es la entrega sin límites

y es la disculpa sin límites

sin límites

no es egoísta ni se irrita no.

No pide nada.

 

 

 

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo .

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.

Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Mario Benedetti

 

(He visto esta poesía en “Desde la Trinchera”)

 

http://relideleon.blogspot.com/2010/06/un-camino-de-autentica-felicidad.html

La Trinidad.

Un día visito una iglesia,

otro una mezquita.

Yendo de templo en templo,

no te busco más que a Ti.

Aforismo Sufí.

¡Cuánto te tengo que criticar, Iglesia mía,

y sin embargo, cuánto te amo!

Me has hecho sufrir más que nadie,

y, sin embargo, a ti te debo más que a ningún otro.

Carlo Caretto

Me gustaría verte destruida,

y, sin embargo, necesito tu presencia.

Me has escandalizado mucho,

y, sin embargo, solamente tú me has hecho comprender la santidad.

Nunca he visto nada en este mundo más condescendiente y más falso que tú,

y, sin embargo, nunca he tocado nada más puro, más generoso y más bello.

Incalculables veces he tenido ganas de darle

con la puerta de mi alma en las narices,

y, sin embargo, cada noche,

he rogado para que pueda morir seguro en tus brazos.

No, no puedo librarme de ti, pues soy uno contigo,

aunque no soy completamente tú.

Y además, ¿adónde iría yo?

¿A construir otra Iglesia?

Pero no podría construirla sin los mismos defectos, porque son mis defectos.

Y de nuevo, si hubiera yo de construir otra Iglesia,

sería MI Iglesia, no la Iglesia de Cristo.

No, soy bastante mayor ya. Sé comportarme.

Dios no es el mar, está en el mar; riela

como luna en el agua, o aparece

como una blanca vela;

en el mar se despierta o se adormece.

Creó la mar, y nace

de la mar cual la nube y la tormenta;

es el Creador y la criatura lo hace;

su aliento es alma, y por el alma alienta.

Yo he de hacerte, mi Dios, cual Tú me hiciste,

y para darte el alma que me diste

en mí te he de crear. Que el puro río

de caridad que fluye eternamente,

fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,

de una fe sin amor la turbia fuente!

El Dios que todos llevamos,

el Dios que todos hacemos,

el Dios que todos buscamos

y que nunca encontraremos.

Tres dioses o tres personas

del solo Dios verdadero.

El sacerdote anunció que el domingo siguiente vendría a la iglesia el mismísimo Jesucristo en persona
y, lógicamente, la gente acudió en tropel a verlo. Todo el mundo esperaba que predicara, pero él,
cuando fue presentado, se limitó a sonreír y dijo: «Hola». Todos, y en especial el sacerdote, le ofrecieron
su casa para que pasara aquella noche, pero él rehusó cortésmente todas las invitaciones y dijo que
pasaría la noche en la iglesia. Y todos pensaron que era muy apropiado.
A la mañana siguiente, a primera hora, salió de allí antes de que abrieran las puertas de la iglesia. Y
cuando llegaron el sacerdote y el pueblo, descubrieron horrorizados que su iglesia había sido profanada:
las paredes estaban llenas de «pintadas» con la palabra «¡CUIDADO!» No había sido respetado un solo
lugar de la iglesia: puertas y ventanas, columnas y púlpito, el altar y hasta la Biblia que descansaba
sobre el atril. En todas partes, ¡CUIDADO!, pintado con letras grandes o con letras pequeñas, con
lapicero o con pluma, y en todos los colores imaginables. Dondequiera que uno mirara, podía ver la
misma palabra: «¡CUIDADO, cuidado, Cuidado, CUIDADO, cuidado, cuidado…!»
Ofensivo. Irritante. Desconcertante. Fascinante. Aterrador. ¿De qué se suponía que había que tener
cuidado? No se decía. Tan sólo se decía: «¡CUIDADO!» El primer impulso de la gente fue borrar todo
rastro de aquella profanación, de aquel sacrilegio. Y si no lo hicieron, fue únicamente por la posibilidad
de que aquello hubiera sido obra del propio Jesús.
Y aquella misteriosa palabra, «¡CUIDADO!», comenzó, a partir de entonces, a surtir efecto en los
feligreses cada vez que acudían a la iglesia. Comenzaron a tener cuidado con las Escrituras, y
consiguieron servirse de ellas sin caer en el fanatismo. Comenzaron a tener cuidado con los
sacramentos, y lograron santificarse sin incurrir en la superstición. El sacerdote comenzó a tener
cuidado con su poder sobre los fieles, y aprendió a ayudarles sin necesidad de controlarlos. Y todo el
mundo comenzó a tener cuidado con esa forma de religión que convierte a los incautos en santurrones.
Comenzaron a tener cuidado con la legislación eclesiástica, y aprendieron a observar la ley sin dejar de
ser compasivos con los débiles. Comenzaron a tener cuidado con la oración, y ésta dejó de ser un
impedimento para adquirir confianza en sí mismos. Comenzaron incluso a tener cuidado con sus ideas
sobre Dios, y aprendieron a reconocer su presencia fuera de los estrechos límites de su iglesia.
Actualmente, la palabra en cuestión, que entonces fue motivo de escándalo, aparece inscrita en la parte
superior de la entrada de la iglesia, y si pasas por allí de noche, puedes leerla en un enorme rótulo de
luces de neón multicolores.

Es una pena que existan frases como la de

“Nadie da nada gratis”.

Quizás la experiencia nos esté acostumbrando

a no apreciar lo que nos viene gratis

y a pensar que, porque no tiene precio, no vale nada.

Bueno, yo te aseguro

que mañana vas a recibir un regalo.

No me lo ha dicho el horóscopo,

ni una bola de cristal.

Para recibirlo no tienes que mandar este mensaje

a cien personas ni a tus mejores amigos siquiera.

Sólo te pido que, cuando lo recibas,

le sonrías, le prestes todos los cuidados posibles,

le presentes a tus seres queridos, lo mimes.

Te pido que cojas el regalo y lo conviertas

en algo que llegue a formar parte de tu vida.

Que lo acojas con todo el corazón

para que deje huella en ti.

Y cuando llegue la noche pregúntate

si lo has acogido, valorado y tratado como se merece.

Mañana recibirás un regalo,

el de siempre: el nuevo día.

Fuente: GAZTETXO.

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