Un día, un hombre sabio y piadoso clama al cielo por una respuesta. El hombre aquel encabezaba un grupo de misioneros que oraban por la paz del mundo, para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente viviera feliz. La pregunta que hacían era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía? .
Entonces, los cielos se abrieron y después de un magnifico estruendo, la voz de Dios les dijo: Comodidad.
Todos los misioneros se miraban entre sí, sorprendidos y extrañados de escuchar tal término de la propia voz de Dios. El hombre sabio y piadoso pregunto de nuevo: ¿Comodidad Señor? ¿Que quieres decir con eso?

Dios respondió: La clave para un mundo pleno es: Como di, dad. Es decir, así como yo os di, dad vosotros a vuestro prójimo. Como di, dad vosotros fe; como di, dad vosotros esperanza; como di, dad vosotros caridad; como di, sin límites, sin pensar en nada más que dar, dad vosotros al mundo… y el mundo, será un paraíso.

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1. Necesitamos tener a la mano… • Abrelatas, para abrir corazón endurecido. • Cuchillo, para cortar vicios. • Destapador, para destapar lo atorado en las relacio- nes familiares. • Colador, para pasar por alto las ofensas. • Gotas bactericidas, para purificar intenciones. 2. Abstenerse… • Abstenerse de comer prójimo (chismes, difamaciones y calumnias) • Bajarle al condimento de desquites. • Evitar consumo de altas grasas de egoísmo. • No tomar vinagre, que pone de mal genio. • Lavar bien el corazón, para que no se infecte de la cólera. • Evitar el consumo excesivo de picantes, para no decir maldiciones. • No tomar postres helados que congelen el afecto. • No echarle crema a tus tacos 3. Menú recomendado… • Como platillo fuerte: exquisita caridad para con el prójimo. • Caldo de atención a los desamparados y enfermos. • Ensalada de detalles de afecto para los tuyos. • Pan abundante para compartir con el hambriento. • Vino de alegría para convidar a los tristes y desanimados. • Sopa de letras para escribir más seguido a familiares y amigos. • Sopa de zanahoria para ver con buenos ojos a los de más. • Pan bendito para los afligidos, ya que «las penas con pan son menos». 4. De postre se recomienda… • Perita en dulce, para ser buena persona. • Natillas “danone” para repetir… los gestos de perdón. • Naranja dulce y limón partido «dame un abrazo que yo te pido» (abrazar a los seres queridos, y darles besitos — de verdad, no de chocolate).

Amaterasu era la diosa del Sol de acuerdo con la religión más antigua de Japón llamada Sintoísmo. Sintoísmo significa “la manera de los dioses.” Amaterasu nació del ojo izquierdo del dios primordial Izanagi. Cuando su hermano Susanowo la trató mal, ella se escondió en la cueva del cielo, cerrando la entrada con una enorme piedra.
Entonces, la obscuridad envolvió al mundo, y los espíritus malignos salieron de sus guaridas, causando destrucción y dolor por todas partes. Desesperados, los dioses en una conferencia decidieron lograr que Amaterasu saliera de la cueva despertando su curiosidad. Los dioses organizaron una alegre fiesta.
Ellos pusieron un enorme espejo al frente de la cueva y hermosas joyas en un árbol. Uzume, el dios de la risa, comenzó un baile exótico acompañado de música ruidosa. Al escuchar la música y la risa, Amaterasu no pudo aguantar su curiosidad y miró discretamente hacia afuera para ver que estaba pasando.
En cuánto vió lo que era, se fascinó tanto con su propio reflejo brillante en el espejo que salió de la cueva. Finalmente, la luz cubrió y coloreó al mundo

Juan José Tamayo

Sorprende la oposición, en algunos casos numantina, de ciertos sectores cristianos y de organizaciones políticas conservadoras vinculadas a la Iglesia católica al proceso de secularización, al fenómeno del laicismo y a la laicidad del Estado y de sus instituciones, así como su constante demanda de la presencia de Dios en el espacio público y su irrefrenable tendencia a confesionalizar instituciones como la escuela, los medios de comunicación, la universidad, etc.

Y digo que sorprende porque ellos tendrían que ser los más firmes defensores de la laicidad ya que el cristianismo nace como religión laica y posibilita la secularización de la sociedad. Vamos a intentar demostrarlo a través de la figura de Jesús de Nazaret, el iniciador del cristianismo y de los primeros siglos del cristianismo

El laico Jesús de Nazaret

- Jesús no pertenecía a familia sacerdotal alguna, ni al stablishment religioso. No fue funcionario del Templo ni tenía el reconocimiento de intérprete de la Ley. No legitimó la alianza de las autoridades religiosas del judaísmo con las autoridades políticas del Imperio romano invasor. Fue un creyente laico que vivió su fe en el horizonte de la libertad.

- Adoptó una actitud crítica frente a los pilares en que descansaba la religión, siguiendo la tradición de los profetas de Israel y adelantándose en muchos siglos a la crítica moderna de la religión. Cuestionó en su raíz la configuración sagrada de la realidad: los tiempos sagrados (fiestas y novilunios); los lugares sagrados (el Templo, lugar del culto, de la presencia de Dios y de recaudación de impuesto: espacio de alianza con el poder Imperial; absolutizado por sus correligionarios fundamentalistas); los tiempos sagrados (el sábado, fiesta judía por excelencia: “el sábado está hecho para el ser humano, y no el ser humano para el sábado”); las acciones sagradas (el culto, que no va acompañado de la práctica de la justicia) y propone como alternativa la misericordia, la compasión como virtud radical, la solidaridad con las personas que sufren; las personas sagradas (crítica a los sacerdotes por su exceso de celo en el culto y su insensibilidad hacia la injusticia, hacia el sufrimiento ajeno), y pone como ejemplo a seguir a un samaritano, considerado hereje, por su ayuda al prójimo malherido; las autoridades religiosas: que se presentaban como representantes y portavoces de Dios y no predicaban con el ejemplo; la propia Ley, Torá, cuando cae en legalismo, atreviéndose a corregirla, a incumplirla y justificando su incumplimiento, y colocando al ser humano y sus necesidades por delante de la ley.

- La libertad y la dignidad de los seres humanos constituye el centro del mensaje, de la vida y de la práctica de Jesús. Una libertad que no se queda en el plano intimista, sino que le lleva a realizar prácticas de liberación orientadas a devolver la libertad y la dignidad a las personas a quienes la religión y la sociedad se las negaban: enfermos, posesos, pobres, publicanos, mujeres, pecadores, prostitutas. Acoge a los paganos en su movimiento, los invita a formar parte de él y les abre las puertas del Reino. Comparte mesa con los excluidos, lo que produce un fuerte escándalo en la sociedad puritana de su tiempo. Osa afirmar que los pecadores, los publicanos y las prostitutas preceden en el Reino de los cielos a los judíos cumplidores de la ley, y pone la defensa de la vida y de la dignidad por delante.

- En uno de los textos más emblemáticos del Nuevo Testamento, critica el poder, todo poder, y propone como alternativa el servicio (Marcos 10,42-43).

- Puso en marcha un movimiento laico. El movimiento de Jesús no es una institución sacerdotal que prolongara el sacerdocio judío, sino una comunidad de iguales, hombres y mujeres, en el horizonte de los movimientos de renovación del judaísmo de su tiempo. Incorporó a las mujeres al grupo de seguidores y seguidoras en igualdad de condiciones que los varones, sin discriminación por razones de sexo. Fue dentro de dicho movimiento donde las mujeres recuperaron la dignidad y la ciudadanía que, la religión y la sociedad patriarcales les negaban. Se opuso a las normas y a las prácticas discriminatorias para con las mujeres, como el libelo de repudio, que las dejaba a merced de todos los abusos, y a la lapidación por adulterio, que estaba contemplada en la ley, y dijo a los acusadores, todos varones, que quien estuviera libre de pecado -de adulterio, se entiende-, tirara la primera piedra.

El cristianismo primitivo a favor de la libertad religiosa, pilar del estado laico

- La libertad religiosa, principio fundamental del cristianismo primitivo. El cristianismo primitivo vivió separado del Imperio romano y nunca buscó su reconocimiento como religión oficial, menos aún sus favores. El Imperio, que se mostraba tolerante con la religión judía como nación sometida y con los cultos de otros tantos pueblos dominados, actuaba de manera intolerante con el cristianismo, al que persiguió con especial dureza. Los cristianos eran considerados ateos por no adorar a los dioses de Roma, por rechazar el culto al Emperador y no reconocerlo como Señor. Para ellos sólo Jesucristo era el Señor (O Kyrios). Esa actitud constituía un atentado grave contra el Estado y les valió la acusación de “ateos” (atheoi).

En ese clima la libertad religiosa constituye el principio fundamental del cristianismo primitivo. Escribe Tertuliano: “Es un derecho humano fundamental, un privilegio de la naturaleza, que todos los seres humanos procedan de acuerdo con sus propias convicciones. La religión de una persona ni perturba ni ayuda a otra. No está en la naturaleza de la religión que se imponga por la fuerza”. Del mismo parecer es Lactancio, para quien “no hay nada tan voluntario como la religión; ésta desaparece y se hace nula si el sacrificio es ofrecido contra la propia voluntad”.

En plena crisis arriana san Atanasio defendió la libertad religiosa y se opuso al uso de la violencia contra los herejes: “Lo propio de una religión no es imponer, sino persuadir. El Señor no hizo violencia a nadie. Dejaba libres a todos y les decía: ‘Si alguno quiere seguirme…’”.

La secularización, en la entraña del cristianismo

- La secularización (laicismo) no es enemiga de la concepción cristiana del mundo, sino que se encuentra en su misma entraña y es una exigencia interna e ineludible del cristianismo. Lo expresa con precisión teológica J.-B. Metz en los siguientes términos: la secularización del mundo “ha surgido en su fondo, aunque no en sus distintas expresiones históricas, no como algo que va contra el cristianismo, sino como algo que nace por medio del cristianismo. Es un acontecimiento originalmente cristiano“. Dios acepta el mundo en su hijo Jesús de Nazaret. Su aceptación es sincera y auténtica, pero en clave dialéctica, es decir, en actitud de protesta y teniendo en cuenta las contradicciones que ofrece el mundo.

- El cristianismo es una religión histórica. La historia es un elemento intrínseco de la fe cristiana. Por ende, la historia de la salvación se inscribe en la historia del mundo, en la historia de la liberación integral. El Dios cristiano actúa históricamente en el mundo, sin absorberlo ni violentarlo. De esa manera lo libera respetando su carácter secular. Dios asume el mundo como otro, en cuanto distinto de él, no en cuanto prolongación o emanación divina. La desmitificación del mundo que pone en marcha el cristianismo desemboca en lo que Metz llama “ateísmo cósmico”.

- La desacralización de la política y del poder vuelve a aparecer en el cristianismo primitivo. Los cristianos y las cristianas rezaban por el emperador, pero no se sometían a sus dictámenes, ni le rendían culto. Aceptaban el poder político, aunque con condiciones, y se negaban a reconocer su carácter divino o sagrado. Por eso fueron perseguidos. La religión, que operaba como elemento legitimador de la autoridad política establecida, en el caso del cristianismo se distancia del poder y renuncia a convertirse en fuente de legitimación.

Los cristianos, no se distinguían de los demás seres humanos, salvo por la ejemplaridad de su vida

- Los cristianos y las cristianas de los primeros siglos vivieron, al decir de Bonhoeffer, una “mundanidad santa”: la santidad en el mundo, una santidad en tensión con la mundanidad y viceversa. La Carta a Diogneto, escrito cristiano del siglo III, constituye un buen relato de la experiencia de la santa mundanidad vivida por los cristianos y cristianas de la primera hora:

“V. 1. Los cristianos… no se distinguen de los demás seres humanos ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. 2. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. 3…Habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. 4. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. 6. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. 7. Ponen mesa común, pero no lecho. 8. Están en la carne, pero no viven según la carne. 9. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. 10. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su vida sobrepasan las leyes”.

- El cristianismo primitivo inspiró la separación entre la Iglesia y el Estado (Imperio), vigente hasta la ulterior alianza entre ambos, la llamada “Alianza entre el Trono y el Altar”, que bien puede calificarse de pacto contrario al fundador del cristianismo y que pone en marcha un proceso sacralizador imparable que va a durar hasta bien entrada la modernidad bajo diversas modalidades.

No sé si soñaba. No sé si dormía y la voz de un ángel dijo que te diga: celebra la vida.
Piensa libremente, ayuda a la gente, y por lo que quieras lucha y sé paciente.
Lleva poca carga a nada te aferres porque en éste mundo, nada es para siempre.
Buscate una estrella que sea tu guía, no hieras a nadie reparte alegría.

Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda que todo te brinda. Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo y todos los días.

Y si alguien te engaña al decir “Te Quiero”, pon más leña al fuego y empieza de nuevo.
No dejes que caigan tus sueños al suelo que mientras más amas más cerca está el cielo.
Grita contra el odio contra la mentira, que la guerra es muerte, y la paz es vida.

Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda que todo te brinda.
Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo…

Volver a Ti es volver a casa
Y encender la lumbre
Y avivar la llama

Volver a Ti es no haberme ido,
Porque no hay reproche,
Porque no hay olvido.

Volver a TI es saberme tuya,
Enredar mi alma a tu cintura
Y llorar, llorar de puro amor.
Amor intenso, dulce y amargo,
Amor azul, rojo y blanco.

Volver a Ti es calmar la pena,
Es cerrar la herida y escuchar serena
El rumor tranquilo de tu voz diciendo:
“Mira el horizonte,
Ya esta amaneciendo”

Franceca Patiño (Abril 2006)

Dios está en todas partes, es inmenso y está cerca de todos, según
atestigua de sí mismo: Yo soy -dice- un Dios cercano, no lejano.
El
Dios que buscamos no está lejos de nosotros, ya que está dentro de
nosotros, si somos dignos de esta presencia.
Habita en nosotros como el
alma en el cuerpo, a condición de que seamos miembros sanos de él, de
que estemos muertos al pecado.
Entonces habita verdaderamente en
nosotros aquel que ha dicho: Habitaré en medio de ellos y andaré entre
ellos.
Si somos dignos de que él esté en nosotros, entonces somos
realmente vivificados por él, como miembros vivos suyos: Pues en él
-como dice el Apóstol- vivimos, nos movemos y existimos.

San Columbano, abad

A modo de oración, de M. Benedetti.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo, correr los escombros
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo.
Porque ésta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola. Porque yo te quiero.

Mare mía,mare mía,

gratia plena.

Ave,

ave,mare mía.

Mare mía,mare mía,

gratia plena.

Ave,

ave,mare mía.

Et benedictus,

et benedictus,

dominus tecum.

Ah,

tú me das la vida,

tú me das la vida.

Ah,

¡ay,amor,ay amor!

Et benedictus,

et benedictus,

dominus tecum.

Ah,

tú me das la vida…

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